Abro los ojos y veo a lo lejos nada más que mil deseos. Deseos queriendo ser cumplidos, saciados, satisfechos.
Deseos de todo tipo, formas tamaños y colores.
En ese paraíso de deseos, aparecen los sueños, que son los deseos cumplidos.
Los deseos se sintieron atraídos por los sueños, y en una noche de pasión y amor, nacieron las esperanzas.
Esas esperanzas que revolotean en las mentes de todos, pero que no mucho se animan a compartir. Esas esperanzas con ganas de volverse realidad. Porque querer, es poder.
De las esperanzas, algunas se cumplieron a causa de la suerte.
De las esperanzas, algunas se cumplieron a causa del trabajo y esfuerzo.
De las esperanzas, algunas tardaron mucho tiempo en cumplirse.
De las esperanzas, algunas nunca se cumplen.
De los deseos, sueños y esperanzas cumplidas, nace la felicidad.
Sin deseos, ni sueños, ni esperanzas, no hay razón de existir.
Sin felicidad, no tiene sentido la vida.
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